jueves, 2 de junio de 2011
cultura de la amazonas
Una parte de los Hiwi son nómadas y otros sedentarios; los nómadas viven de la recolección, la caza con arco y flecha y la pesca con cestas y redes, anzuelos y barbasco; los asentados en caseríos son agricultores por encontrarse este pueblo dentro de lo que se califica como “área de la yuca”, éste es su principal alimento.
Generalmente tienen una estatura pequeña, principalmente las mujeres, que apenas alcanzan los 1,50 m; en cuanto a su color son un poco más claros que los componentes de otras tibus, llegándose a decir que son indios blancos.
artesania del amazonas
Artesanía
La alfarería
Son muy pocos los indígenas que conservan la tradición alfarera, como por ejemplo los Yanomami, que hasta hace muy poco fabricaban algunas vasijas, tal es el caso de la tradicional “hapoca”, que es una olla sencilla en forma de campana sin ningún tipo de decoración, asas o patas que utilizaban para cocinar, Eran los hombres quienes la fabricaban con arcilla blanca utilizando el método del enrollado y alisado y quemándolas en piras de fuego abierto.
Textilería
Las indias mientras están en meditación como ausentes, ante un vasto mundo de juncos, lianas y raíces, con muy pocos instrumentos, son capaces de crear cordones y mecates tal es el caso de las indígenas de Río Negro que utilizan el chiquichique Leopoldina piassaba; cordones de adorno corporal , usados para atar a la cintura, brazos, pantorrillas, piernas y glúteos; incluso todavía hoy, se confeccionan los llamados “cinturones amazónicos” como el “wao” de los Yanomami, con el que atan el pene a un cordel de hilos de algodón que rodea la cintura.
Entre las pocas prendas de uso que todavía se tejen en Amazonas están los guayucos hechos con hilos de algodón, que varían de tamaño y forma de acuerdo al grupo étnico, como la “ramopotima”, guayuco femenino Yanomami cuya parte posterior es un haz de cabos de algodón que forma un arco sobre los glúteos, y la anterior hecha con una serie de hilos que caen como flecos sobre el pubis.
Los Ye’kuana tejen una especie de delantal que utilizan las jóvenes en el rito de paso de la infancia a la adolescencia, llamado “muwaaju”, éste presenta una interesante adaptación de materiales no autóctonos como la mostacilla, tejida en un telar en forma de arco, el cual se construye con dos trozos de bejuco grueso atados fuertemente por los extremos, para que el lado arqueado pueda mantener la tensión necesaria que requiere una urdimbre en cuya trama se insertan las pequeñas cuentas de vidrio, de colores azul, blanco y rojo, principalmente. El telar y huso también lo utilizan las Ye’kuanas en el tejido de las bandas de algodón que usan las mujeres indígenas para cargar a los niños mientras realizan sus actividades cotidianas.
En cuanto a los chinchorros, enser colgante de origen indígena diseñado para el sueño, el descanso, el amor y la muerte. Los Yanomami los hacen rudimentarios con un haz descortezado del bejuco mamure Hetoropsis spruceana. Los Guahibos trabajan con la fibra de la palma de cumare.
Cestería
Además de preceder a la alfarería, es anterior a todo trabajo de cuerdas y telar. De acuerdo con cada cultura, las técnicas de tejido se adecúan directamente al tipo y característica del material con que se cuenta. Algunos grupos tienden a preferir ciertos procedimientos sobre otros, lo cual agrega un sentido de pertenencia étnica a cada objeto; tal es el caso de las cestas de chiquichique tejido en espiral, característica de los Kurripaco del Río Negro; o las de bejuco mamure trenzado de los Ye´kuana y Yanomami, tan diferentes entre sí a pesar de usar similares técnicas y materiales. Entre los Ye´kuana cabe señalar la excelencia del tejido de los “wuwa” comercial, hecha por las mujeres a partir de una cesta tradicional de carga, a la que han incorporado elementos decorativos de carácter simbólico.
En nuestros indígenas, la variedad de cestas utilitarias es inmensa, así tenemos por ejemplo: esteras, sopladores, petacas, nasas, cedazos o manares, guapas, catumares, sebucanes, mapires y guaturas. Aunque sus formas se relacionan con el uso, no podemos decir que lo utilitario contradiga sus cualidades estéticas.
Cestería Yanomami
Los Yanomami tejen cestas de carga y platos con bejuco mamure o masimasi, descortezado y dividido en finas tiras, la principal cesta de carga Yanomami es la guatura o wii, tejida generalmente por las mujeres para transportar diversos productos agrícolas. El tejido del wii suele ser muy tupido y se realiza con la técnica del trenzado. El cuerpo de esta cesta se refuerza internamente con una serie de aros de mamure, para dar a su estructura una mayor consistencia. El wii tiene además, una serie de asas alrededor de la circunferencia del borde superior y dos asas en la parte inferior.
El mapire es también una cesta de carga de forma cilíndrica y tamaño variable, generalmente fabricada por los hombres con mamure descortezado, moriche y platanillo, en tejido cruzado.
Las guapas o xotokehe: son grandes cestas utilizadas como platos para colocar frutas, pescado, carne y otros alimentos. Al igual que los cedazos funerarios, estas cestas se tejen con las misma fibra, técnica y diseño decorativos del wii.
Los xohema o shulema: sopladores para avivar el fuego, ventilar y espantar insectos.
Al terminar de tejer, las cestas se pintan con onoto y adquieren así un color rojizo, al secar, las superficies son decoradas con dibujos geométricos de carácter simbólico tales como círculos, puntos, líneas ondulantes, entrecruzadas o rectas, hechos con carbón.
Cestería Kurripaco
Se distingue porque utiliza la fibra del chiquichique que constituye uno de los materiales de mayor resistencia al agua, por lo que es reconocida mundialmente para la fabricación de mecates para anclaje de barcos de gran calado e instrumentos de limpieza de alta durabilidad, como cepillos y escobas industriales. Empleando esta fibra vegetal, los Kurripaco tejen sebucanes o tinulipe, manares o dupitsi, guapas o wayára, cestas cilíndricas de base plana o búdaka, cestas cilíndricas de carga o mucutú y sopladores o guipada.
Madera
En los húmedos territorios del Amazonas cuya sobreabundancia vegetal desborda de misterio los poblados, encontramos talladores indios. De acuerdo con sus costumbres, ningún objeto fabricado está destinado a perdurar, pues la naturaleza regala las materias y todo lo que se va desgastando con el tiempo y el uso, se descarta o adquiere una nueva utilidad. Por esto conocemos poco de los antiguos objetos artesanales tan solo hemos visto los canaletes áparo o arú tallados por los extintos Baré, de ellos se decía que estaban hechos por los terribles hombres-sapo. Según el mito, a mediados del mes de julio, aprovechando que la selva se cubre con una densa capa neblinosa, salían de sus escondites unas criaturas mitad hombre, mitad sapo, que remontaban el río en rápidas curiaras, asaltando y exterminando con sus canaletes en forma de lanza a todos cuantos encontraban a su paso.
En casi todos los poblados indígenas se usa la madera para la fabricación de objetos necesarios para la sobrevivencia, tales como cerbatanas, arcos, flechas, dardos y carcaxes, por señalar sólo unos pocos, elaborados con maderas provenientes de las más variadas especies de palmas o con el tallo leñoso de las cañas y el bambú.
Hay comunidades que se distinguen por el tipo y calidad de sus objetos. Tal es el caso de los Ye´kuana, pueblo de navegantes y constructores de curiaras y canaletes, en cuyo territorio y particularmente en las inmediaciones de los bosques de galería de los ríos Caura, Padamo y Erebato, abundan árboles gigantescos, necesarios para la fabricación de estas embarcaciones hechas con un sólo tronco. Para construirlas vacían su interior hasta obtener la forma oval característica, la superficie exterior se desbasta con hachas y machetes de metal, hasta que el casco queda liso y de un grosor uniforme. La curiara se ensancha poco a poco, con la ayuda del fuego en un proceso lento y minucioso, se van quemando pequeños tramos; a medida que el fuego avanza abriendo los espacios, se insertan travesaños para evitar que la madera se encoja al enfriarse, inmediatamente se colocan las tablas que servirán de asiento. Luego de calafateada con una resina vegetal, llamada peramán, la curiara estará lista para la navegación. Sus canaletes o remos, generalmente de forma acorazonada, se tallan en maderas duras y se decoran con diseños geométricos, pintados en rojo y negro. Cuando las curiaras son desechadas como embarcaciones, se colocan sobre dos horquetas y se usan para conservar la pulpa de la yuca recién rallada, lavar ropa o almacenar bebidas fermentadas que consumen en fiestas y ceremonias sagradas.
Entre los muchos objetos del ajuar doméstico indígena asociados al procesamiento de la yuca amarga, están los singulares ralladores, los cuales fueron un producto de gran distribución comercial, principalmente entre las comunidades indígenas de los Ye´kuanas, Kurripaco y Baniva. La minuciosa técnica de su fabricación se inicia con la preparación de una madera plana o cóncava; en ella solían incrustar minúsculas y agudas astillas de piedra que fijaban a la tabla con peramán, actualmente los “dientes de piedra se han ido sustituyendo por diminutos triángulos metálicos confeccionados con la hojalata proveniente de contenedores de aceite o latas de cerveza desechados. Este cambio ha hecho desaparecer la antigua disposición geométrica de las piedras con las que creaban diseños de peculiar sutileza.
Los bancos tallados en madera fueron para algunas culturas indígenas un signo de rango y sabiduría. Se los consideraba, a la par de las maracas y los bastones sonajeros, como una de las herramientas más importantes del poder shamánico. Fabricados como asiento jerárquico en la conmemoración de eventos religiosos, eran luego destruidos junto a otros objetos que conformaban el ajuar ceremonial. Solían tener formas cóncavas y ovaladas representando a veces animales de la fauna sagrada. Al convertirse en objetos comerciales, los bancos ceremoniales han ido perdiendo su carácter religioso, es así como los Ye´kuana, Piaroa y Piapoco, han organizado talleres de fabricación de bancos destinados a la venta, la pérdida del sentido original ha permitido el cambio de las formas, dimensiones y motivos decorativos tradicionales. Igual suerte han corrido las antiguas armas sagradas y los bastones sonajeros tallados en madera, que distinguían el rango de su portador, marcando el paso de las danzas rituales, los cuales han sido absorbidos por el comercio artesanal de “souvenirs”.
Actividades Tradicionales
Durante los meses de Mayo, Junio y Julio, con la llegada de las lluvias los diferentes grupos indígenas celebran con danzas y fiestas según la costumbres de cada uno.
miércoles, 1 de junio de 2011
gastronomia del amazonas
Describiremos aquí algunos de esos platos típicos de nuestro querido estado:
martes, 31 de mayo de 2011
fotos del amazonas
sábado, 28 de mayo de 2011
Municipio Maroa
Municipio Maroa
El municipio Maroa es uno de los siete municipios en los que se divide administrativamente el estado Amazonas, cuya capital es la localidad de Maroa, posee una superficie de 13.802 km² y una población de 8.181 habitantes según el INE 2001 lo que representa una densidad de 0,65 hab./km². Su capital (también llamada Maroa) se encuentra en las coordenadas N2 43 00.3 W67 32 59.9
Historia
El Municipio Maroa fue constituido como tal en 1994. Se encuentra localizado al sudoeste del Estado Amazonas, en la República Bolivariana de Venezuela, con una extensión de 14.250 km², limitado al norte con el Municipio Atabapo y al sur con el Municipio Río Negro, al este con el Municipio Atabapo y al oeste con la República de Colombia. Desde el año 2006 cambio su nombre a Municipio Guainía, manteniendo su capital Maroa.
La Capital "Maroa" fue fundada el 19 de septiembre de 1760, por el Cacique Maruwa, de quien se deriva su nombre. La diversidad de especies silvestres, tales como: plantas, hongos, aves, y animales en general, son de una complejidad y belleza exótica bastante interesante, de las cuales muchas son conocidas y otras no, pero que se engloban en el mundo vegetal y en la fauna, propias para el atractivo turístico del Municipio.
Maroa la capital de las amazonas La existencia de microclimas y la zona de selva tropical (lluviosa) son fenómenos naturales que presentan valores de precipitación que alcanzan los 3.500 mm. En esta selva podemos observar desde las más pequeñas Bromelias, hongos, orquídeas y la "Flor de Maroa", hasta los gigantescos árboles de unos 30 a 45 m de altura y de 2 a 3 m de diametro, entre los que podemos mencionar "el yebaro", "mure", "parature", "jabua", "laurel", "palo Brasil" entre otros.
En el Municipio Maroa habitan aproximadamente unas 640 especies de aves y las más comunes son: Loros, Guacamayas, Tucanes, Pericos, Garzas, Grullas, etc.
Otras especies de la fauna silvestre que se pueden destacar son: Danta, Lapas, Venados, Ardillas, Baquiros o Jabalies, Cachicamos, Monos, Osos Hormigueros, Cunaguaros, entre otros. También se consiguen peces tales como: Bagre, Pavones de gran tamaño, Bocachicos, así como algunos Quelonios y Babas o caimán del Orinoco. En este mundo ecológico de maravilla, existen otros contrastes y atractivos como lo es le "Reserva de Biósfera Guainía-Casiquiare-Rio Negro", considerada la más inmensa de Sudamérica
Turismo
El balneario Tiriquin que se encuentra al sur del municipio, es ideal para las caminatas en la selva, la pesca y el turismo ecológico.
Continuando con los balnearios, no podemos olvidar el de Bocachico ubicado a 15 minutos de la población de Maroa, muy llamativo por el color de sus aguas oscuras y la fría temperatura que esta presenta dándole un toque especial a este balneario en el cual las personas van a disfrutar los fines de semana de un merecido paseo, alojándose en sus grandes y hermosas churuatas.
Los raudales el Venado, el de san Miguel, el caño Ichari, y la isla del Amor. Todos estos importantes por ser aptos para el relax de actividades como la pesca y la observación e investigación de los petroglifos de la zona.
Río Tiriquin
Maroa
Maroa es una película de España y Venezuela dirigida por Solveig Hoogesteijn en 2004, y protagonizada por Tristán Ulloa, Yorlis Domínguez, Elba Escobar, Luke Grande.
Solveig Hoogesteijn es la directora de esta historia de supervivencia protagonizada por Tristán Ulloa y Yorlis Dominguez, una niña de clase muy humilde que acudió al casting por prescripción de un psicólogo y que pronto se ganó el papel, quizá por su similitud con Maroa. La desesperanza derrotada, la existencia de una posibilidad para salir de la miseria y las inquietudes de niños condenados a no tener futuro, tan abundantes en las grandes ciudades, son los temas sobre los que gira esta coproducción hispano-venezolana.
Sinopsis
Maroa es una niña de once años que vive en un suburbio de Caracas, entre la cursi telenovela "Delirios de amor", una vecina que se gana la vida vendiendo crack, las groserías de los borrachos y tiros y peleas nocturnas. Impetuosa y decidida, superviviente en un ambiente de miseria, la vida de Maroa parece no tener futuro hasta que escucha un clarinete. A partir de ese momento, la pasión por Mozart y la educación que le ofrece un músico abrirán nuevas expectativas a la joven Maroa
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

